sábado, 21 de junio de 2014

Diez hechos sorprendentes sobre el rechazo

El rechazo duele mucho, pero la mayoría de los rechazos infligen daño a nuestro bienestar psicológico que va mucho más allá del mero dolor emocional. Aquí hay diez hechos menos conocidos que describen los diferentes impactos psicológicos que tiene el rechazo en nuestras emociones, pensamientos y comportamiento. Aunado al rechazo está el evitar hacer el ridículo, es por lo que nos da tanto miedo hablar en publico. Pero comencemos examinando las razones por qué el rechazo duele tanto como lo hace.

1. El rechazo esta literalmente montado sobre las vías del dolor físico en el cerebro: Los estudios de fMRI muestran que las mismas áreas del cerebro se activan cuando experimentamos rechazo como cuando experimentamos dolor físico. Esta es la razón de por que el rechazo duele tanto (neurológicamente hablando). De hecho, nuestros cerebros responden de forma tan similar al rechazo y al dolor físico que...

2. El Tylenol reduce el dolor que provoca el rechazo emocional. Para probar la hipótesis de que el rechazo imita el dolor físico, los científicos dieron a algunas personas Tylenol (acetaminofen) antes de pedirles que recordaran una experiencia de rechazo doloroso. Los participantes que recibieron Tylenol informaron significativamente menos dolor emocional que los sujetos que recibieron una píldora de azúcar. Los psicólogos asumen que no hay una razón específica para el fuerte vínculo entre el rechazo y el dolor físico. En concreto ...

3. El rechazo tuvo una función vital en nuestro pasado evolutivo. En nuestro pasado como cazadores recolectores, estar condenado al ostracismo de nuestras tribus era similar a una sentencia de muerte, ya que eran muy pocas las probabilidades de sobrevivir por mucho tiempo solo. Los psicólogos evolucionistas asumen que el cerebro desarrolló un sistema de alerta temprana para alertarnos cuando estábamos en riesgo de ostracismo. Evolutivamente el cerebro asoció la emoción del rechazo imitando al dolor físico en el cerebro, debido a que era muy importante para llamar la atención -los que experimentaban el rechazo como algo más doloroso tenían una ventaja evolutiva- y por lo tanto tenían más probabilidades de corregir su comportamiento y más probabilidades de permanecer en la tribu. Lo que probablemente explica también por qué ...

4. Podemos recordar y volver a experimentar el dolor social más vivamente que el dolor físico. Trata de recordar una experiencia en la que sentiste mucho dolor físico y su cerebro dirá "mmmmm bueno...". En pocas palabras, la memoria por sí sola no provoca dolor físico. Pero intenta revivir un rechazo doloroso, pon en tu mente el recuerdo (trata en realidad de hacerlo, no pasa nada), y te verás inundado con muchos de los mismos sentimientos que tenías en ese momento (y su cerebro va a responder como lo hizo en el momento también). Nuestro cerebro da prioridad a las experiencias de rechazo porque somos animales sociales que vivimos en "tribus". Esto nos lleva al siguiente aspecto del rechazo, que a menudo pasamos por alto...

5. El rechazo desestabiliza nuestra "necesidad de pertenencia". Todos tenemos una necesidad fundamental de pertenecer a un grupo (o tribu). Cuando nos rechazan, esta necesidad se desestabiliza y la desconexión que sentimos se suma a nuestro dolor emocional. Volver a conectar con los que nos aman, extendiendo la mano a los miembros de los grupos con los que sentimos afinidad fuerte y que nos valoran y nos aceptan, se ha descubierto que alivia el dolor emocional después de un rechazo. Sentirse solo y desconectado después de un rechazo tiene otro impacto a menudo pasado por alto, de esta forma, en nuestra conducta...

6. El rechazo crea oleadas de ira y agresión. En 2001, en los EE.UU. se publicó un informe que decía que el rechazo tiene un mayor riesgo de violencia en adolescentes que las drogas, la pobreza, o la pertenencia a pandillas. Innumerables estudios han demostrado que incluso los rechazos leves llevan a la gente a sacar su agresión a los espectadores "inocentes". Los tiroteos en las escuelas, la violencia contra las mujeres, son otros ejemplos de la estrecha relación entre el rechazo y la agresión. Sin embargo, gran parte de la agresión provocada por el rechazo se enfoca hacia uno mismo...

7. Los rechazos nos mandan en una misión del tipo "búsqueda y destrucción" a nuestra autoestima. A menudo respondemos al rechazo en lo romántico, pesando que la culpa la tenemos nosotros mismos, lamentando todas nuestras insuficiencias, dando patadas a nosotros mismos cuando ya estamos en el suelo y golpeando nuestra autoestima y haciéndola papilla. La mayoría de los rechazos románticos son una cuestión de incompatibilidad de carácter, falta de química, estilos de vida diferentes, metas distintas y otras dinámicas mutuas. Echar la culpa a nosotros mismos y atacar a nuestra autoestima sólo profundiza el dolor emocional que sentimos y nos hace más difícil recuperarnos emocionalmente. Pero antes de salir corriendo a culparte por culparse a ti mismo, considera que no podrías estar pensando con claridad en esos momentos, ya que...

8. EL rechazo reduce temporalmente nuestra IQ. Cuando se le preguntó que recordaran una experiencia de rechazo reciente y volvieran a vivir la experiencia fue suficiente para que las personas puntuaran significativamente más bajo en las pruebas posteriores de IQ, pruebas de memoria a corto plazo, y las pruebas de toma de decisiones. De hecho, cuando nos estamos recuperando de un rechazo doloroso, pensar con claridad no es tan fácil. Esto explica por qué...

9. El rechazo no responde a la razón. Unos participantes fueron sometidos a un experimento en el que fueron rechazadas por extraños. Sin embargo fue amañado, los extraños del experimento eran cómplices. Sorprendentemente, no obstante que se les dijo a los "extraños" que el rechazo lo hicieran de manera cuidadosa, a los rechazados se les hizo poco para aliviar el dolor emocional que sentían. Incluso aún cuando se les dijo que los extraños pertenecían a un grupo que ellos despreciaran, tales como el Ku Klux Klan, funcionó poco para calmar sus sentimientos heridos. Pero no todas las noticias son malas porque...

10. Hay maneras de tratar las heridas psicológicas que inflige el rechazo. Es posible tratar los daños que provoca el rechazo del dolor emocional y evitar las caídas psicológicas, emocionales, cognitivas y relacionales que producen sus secuelas. Para hacerlo con eficacia hay que abordar cada una de nuestras heridas psicológicas (es decir, aliviar nuestro dolor emocional, reducir nuestra ira y agresión, proteger nuestra autoestima y estabilizar nuestra necesidad de pertenencia).

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